La última década ha estado definida por una aceleración histórica sin precedentes, reconfigurando la política, la economía y la sociedad global:
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La pandemia de COVID-19: Paralizó el planeta, aceleró la digitalización forzada, transformó el mercado laboral e impactó la economía mundial de una forma que aún hoy define las políticas de salud y finanzas.
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El auge y regulación de la Inteligencia Artificial: La explosión de la IA generativa (como los grandes modelos de lenguaje) redefinió la educación, el arte y las industrias creativas, abriendo un debate ético global sobre el futuro del empleo.
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Conflictos geopolíticos de alto impacto: Eventos como la guerra en Ucrania y las tensiones en Oriente Medio alteraron los equilibrios energéticos, provocaron crisis de refugiados a gran escala y revivieron la retórica de bloques de la Guerra Fría.
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La aceleración de la crisis climática: Fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes consolidaron la transición energética y la sostenibilidad como prioridades urgentes en las agendas de los gobiernos de todo el mundo.