Las redes sociales no son solo herramientas de comunicación; son el escenario principal donde los adolescentes ensayan quiénes quieren ser ante el mundo:
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Construcción de una identidad “curada”: Los jóvenes aprenden a diseñar un perfil público donde solo muestran sus éxitos, su mejor aspecto físico y sus momentos más felices. Esto crea una disociación entre el “yo real” (con sus complejos y problemas cotidianos) y el “yo digital” idealizado.
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El peligro de los filtros y la dismorfia: El uso masivo de filtros que alteran los rasgos faciales de forma irreal deforma la autoimagen del adolescente. Esto puede derivar en una profunda insatisfacción con su cuerpo natural al compararse con su propia versión digital modificada.
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La cultura del linchamiento y la cancelación: El miedo a salirse de la norma o a expresar una opinión impopular en internet puede hacer que los jóvenes camuflen su verdadera personalidad y adopten posturas gregarias solo para evitar el rechazo de la masa digital.