El sentimiento de soledad e incomprensión es una constante en la adolescencia y se debe a un cruce entre su desarrollo cognitivo y la brecha generacional con los adultos:
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La fábula personal (Egocentrismo cognitivo): En esta etapa, el cerebro desarrolla una distorsión cognitiva conocida como “fábula personal”. El joven cree sinceramente que sus pensamientos, dolores y experiencias son completamente únicos en la historia de la humanidad, y que frases como “tú no sabes lo que se siente” son una verdad absoluta.
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Falta de vocabulario emocional: El adolescente siente una montaña rusa de emociones debido a las hormonas, pero su corteza prefrontal aún no sabe etiquetarlas bien. Al no poder explicar con claridad qué le pasa, se frustra cuando los adultos intentan adivinarlo o minimizarlo.
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El juicio de los adultos: Con frecuencia, los padres y profesores analizan los problemas de los jóvenes (rupturas amorosas, peleas con amigos) desde la perspectiva de un adulto, calificándolos de “tonterías”. Esto rompe los puentes de confianza y aumenta el aislamiento del menor.