La pérdida de credibilidad de los canales de televisión, radios y periódicos históricos es un fenómeno global que responde a varios factores estructurales:
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Concentración corporativa e intereses económicos: Gran parte de los grandes medios pertenecen a conglomerados financieros o dependen de la publicidad institucional de los gobiernos. El público percibe que los medios protegen los intereses de sus dueños o financiadores en lugar de buscar la verdad.
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El auge del sensacionalismo: Para competir con la inmediatez y el morbo de las redes sociales, muchos medios tradicionales adoptaron prácticas de clickbait y dramatización, rebajando el rigor y alejando a los lectores que buscaban seriedad.
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Sesgo ideológico evidente: La pérdida de la neutralidad histórica en favor de una militancia editorial activa ha hecho que los medios se perciban como herramientas de propaganda de un bando político, destruyendo la confianza del público moderado o crítico.