La irrupción de las pantallas e internet en el núcleo familiar ha reconfigurado las dinámicas de convivencia, trayendo tanto herramientas de conexión como barreras invisibles:
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El fenómeno del Phubbing (Ningufoneo): Ocurre cuando los miembros de la familia ignoran a quienes tienen delante para mirar sus teléfonos. Esto erosiona la calidad del tiempo compartido y reduce las conversaciones profundas durante las comidas o momentos comunes.
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Aislamiento en espacios individuales: La multiplicación de pantallas (televisores, tabletas, consolas) invita a que cada miembro de la familia se retire a su habitación a consumir su propio contenido, debilitando el ocio compartido en la sala de estar.
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Facilidad para la coordinación y cercanía: En el aspecto positivo, las tecnologías (como los grupos de mensajería familiar o las videollamadas) permiten mantener el contacto diario, organizar las tareas del hogar y sentir cerca a los miembros que viven lejos.