El efecto invernadero es un proceso natural y necesario para la vida (sin él, la Tierra estaría congelada a −18∘C); el problema radica en la alteración humana de su intensidad:
-
El mecanismo de atrapamiento térmico: La energía del Sol atraviesa la atmósfera y calienta la superficie de la Tierra. El planeta devuelve parte de ese calor al espacio en forma de radiación infrarroja. Los gases de efecto invernadero (como el CO2, el metano CH4 y el vapor de agua) absorben esa radiación saliente y la reemiten en todas direcciones, devolviendo calor a la superficie.
-
El aumento de la concentración humana: Al quemar combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) y deforestar los bosques, la humanidad ha engrosado la capa de estos gases en la atmósfera. Al haber más moléculas reteniendo el calor, se escapa menos energía al espacio, provocando el calentamiento global progresivo del sistema.