La confianza es el pegamento invisible que permite a los miembros de una familia mostrarse vulnerables, sabiendo que su hogar es un enclave seguro y no un tribunal de justicia:
Sustituye el control por la responsabilidad: Cuando existe confianza mutua entre padres e hijos, no es necesario recurrir a la vigilancia policial ni a la invasión de la privacidad. El adolescente se siente respetado y responde actuando con mayor autorregulación y madurez.
Apertura para buscar ayuda en crisis: Un hijo que confía plenamente en sus padres acudirá a ellos de inmediato cuando cometa un error grave, sufra acoso escolar o enfrente un problema de salud, en lugar de ocultarlo por miedo al castigo o a la decepción.
Estabilidad del apego adulto: Experimentar un entorno familiar de confianza ciega durante la infancia y juventud es el principal predictor para que esa persona sea capaz de entablar relaciones de pareja estables, sanas y libres de celos patológicos o dependencias en el futuro.