Una educación sexual integral y científica es indispensable en esta etapa, ya que va mucho más allá de la mera explicación de la anatomía biológica:
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Prevención de riesgos de salud: Ofrece información rigurosa sobre los métodos anticonceptivos y la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), reduciendo las tasas de embarazos no planificados.
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Fomento del consentimiento y el respeto: Enseña a los jóvenes a establecer límites claros sobre su propio cuerpo y a respetar los de los demás, previniendo situaciones de abuso, acoso y relaciones de control o tóxicas.
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Desmitificación de la pornografía: En la era digital, internet suele ser la primera fuente de información sexual para los jóvenes, transmitiendo expectativas irreales, sexistas o violentas. La educación formal equilibra esta realidad ofreciendo una visión afectiva, sana y realista de las relaciones humanas.